Accidentes de trabajo

Es posible que, mientras se esté desarrollando una actividad profesional, se tenga un percance o accidente laboral. Saber cómo nos puede afectar o qué derechos se tienen resulta importante para cualquier empleado o empresario.

Qué tener en cuenta en los accidentes de trabajo

¿Qué tipos de accidentes pueden ocurrir?

La verdad es que la lista de casos es prácticamente infinita, y todo dependerá del tipo de trabajo que se realice. Por ejemplo: una persona que trabaje transportando mercancías podría sufrir un accidente de tráfico, mientras que otra que su labor se concentre en la manipulación de productos químicos podría sufrir un vertido tóxico en la piel, por poner un par de ejemplos.

También es accidente de trabajo, aquél que ocurre durante el trayecto de ir al trabajo y en el de vuelta del mismo. Es el llamado accidente “in itinere”.

Los accidentes laborales pueden ir desde fracturas de huesos hasta cortes, pasando por lesiones musculares a causa de levantar objetos pesados o fruto de un mal gesto. En todo trabajo existe un riesgo de sufrir algún tipo de accidente, por lo que es responsabilidad de la empresa poner las medidas necesarias para su prevención. La mayoría de las veces se puede evitar muchos accidentes si se usan correctamente los equipos de protección individual (EPI) correspondientes y si se ha dado la formación e información adecuada a los trabajadores en materia der prevención de riesgos laborales.

Prestación de Incapacidad temporal

Es la prestación de la Seguridad Social que perciben los trabajadores que sufren una enfermedad común o accidente no laboral, y los que hayan sufrido un accidente de trabajo o una enfermedad profesional. Hablaremos, por tanto, de dos tipos de contingencias, las comunes y las profesionales. En el caso de las primeras, para tener derecho a percibir una incapacidad permanente, será necesario tener cotizado un período mínimo determinado legalmente. En cambio, para las contingencias profesionales, no es necesario tener ningún período mínimo cotizado.

En una incapacidad temporal derivada de enfermedad profesional o accidente de trabajo, la cuantía de la prestación será del 75% de la base reguladora desde el día siguiente al de la baja, percibiéndose en las mismas condiciones en que se percibe la retribución salarial. Esta prestación la pagará íntegramente la mutua de accidentes de trabajo que la empresa tenga contratada.

En una incapacidad temporal derivada de enfermedad común o accidente no laboral, la cuantía de la prestación es variable por tramos: 1º) Los 3 primeros días, 0 Euros; 2º) Del 4º al 20º día, el 60% de la base reguladora; 3º) Del 21º día en adelante, el 75% de la base reguladora. En cuanto a los responsables del pago, son los siguientes: 1º) Del 4º al 15º día, la empresa empleadora; 2º) Del 16º en adelante, el INSS o la Mutua (cuando la empresa voluntariamente tenga concertada con ésta las contingencias comunes).

Es posible que el convenio colectivo aplicable prevea un complemento económico a la prestación de incapacidad temporal a cargo de la empresa, a fin de que la empresa complemente la retribución del trabajador durante la baja médica de modo que ésta sea igual o cercana al importe que percibía el trabajador estando de alta. Este complemento puede estar previsto, por ejemplo, con una limitación temporal de un número determinado de meses, o bien sólo para el primer período de baja médica en el mismo año. Esto dependerá de cada convenio colectivo.

La duración de la incapacidad temporal se puede extender hasta 365 días, que serán prorrogables hasta un máximo de 180 días más cuando se entienda que el trabajador podrá ser dado de alta por curación durante ese período. En caso de enfermedad profesional la duración será de seis meses con motivo de observación del paciente, pudiendo prorrogarse hasta seis meses más.

Las contingencias profesionales

La Seguridad Social, órgano del Ministerio de Empleo e Inmigración, tiene editada una pequeña guía llamada “Guía de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales”, en la que se puede encontrar información sobre el tema, como por ejemplo los diferentes mecanismos de protección que existen.

La Seguridad Social tiene dos mecanismos de protección económica: por un lado está lo reservado para las contingencias profesionales (las que derivan de enfermedades profesionales o accidentes laborales) y por otra parte están las contingencias comunes, que van referidas a supuestos de enfermedad común o accidente no laboral.

En cuanto a las primeras, las contingencias profesionales.

• Accidente de trabajo: sería cualquier lesión vinculada con el trabajo que se está llevando a cabo, como por ejemplo: lesiones ocurridas en el horario laboral, accidente que se haya producido yendo o volviendo del trabajo.
• Enfermedad profesional: una enfermedad profesional es la que se produce como consecuencia de la actividad profesional realizada, como por ejemplo exposición a determinadas sustancias.

En caso de accidente de trabajo, la empresa deberá comunicarlo a la Mutua que tenga contratada y deberá entregar al trabajador accidentado el volante de asistencia sanitaria (es un documento que las mutuas facilitan a las empresa para estos casos).

¿Cómo reclamar?

Es posible que nos encontremos con el desagradable caso de que no se reconozca que el accidente o enfermedad sean por contingencias profesionales. En estos casos se deberá acudir a la Dirección Provincial del INSS e iniciar el proceso de determinación de contingencia.

Existe una base de datos con estadísticas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. La gestiona la Subsecretaría de Empleo y Seguridad Social y se puede consultar en este enlace.

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