Según los datos oficiales de la Inspección de Trabajo en Cataluña, las denuncias por acoso laboral han aumentado un 60% el año pasado. Tal y como se comenta en este artículo, durante todo el 2014 se registraron 275 casos de empleados que vieron como sus derechos laborales básicos se vulneraban (como por ejemplo el derecho a la intimidad o la dignidad), mientras que para el año 2015 fueron 439, casi el doble que el año anterior y seis veces más que en el 2013.

¿Hay más casos o es que se denuncia más?

Es una cuestión difícil de responder. Podríamos decir que, haya o no haya habido un incremento de los casos de acoso laboral, es indudable que los trabajadores afectados se atreven, cada vez más, a denunciar su situación. Existen también otros factores como, por ejemplo, la crisis económica, que pueden haber incidido en que exista un clima más tenso dentro de las empresas. De hecho, esta es una de las causas más comentadas por parte de las asociaciones y sindicatos, como desencadenante del crecimiento de casos de acoso laboral. Asimismo, la necesidad de adoptar medidas por parte de las empresas como, por ejemplo, Expedientes de Regulación de  Empleo (extintivos, o suspensivos o de reducción de jornada), Despidos objetivos, Modificaciones sustanciales, etc., generan ambientes laborales más tensos aunque no implique casos de acoso laboral. De hecho, en muchas ocasiones el acoso laboral viene por la voluntad de la empresa de no adoptar medidas como las antes indicadas y, en su lugar, opta por intentar desgastar al trabajador para que acabe dimitiendo de forma voluntaria. Sin embargo, muchos trabajadores se cansan de sufrir esta situación y, en lugar de claudicar dimitiendo, deciden denunciar la situación de acoso laboral.

En el artículo citado se muestra algún testimonio que explica su caso concreto. Un ejemplo es el de un repartidor de furgoneta que había ido viendo como la empresa le daba cada vez menos encargos, como una medida encaminada a que acabase dimitiendo él mismo y ahorrarse el coste de su despido.

Casos como éste se pueden ver a menudo en la Asociación de Víctimas de Acoso Laboral de Cataluña, la AVALC. Su presidente, Joaquim Vilar, comenta que los casos más comunes son aquellos en que la empresa presiona para que los empleados dimitan, y así eludir las responsabilidades derivadas de su despido, es decir, ahorrarse el coste económico que ello supone. El acoso laboral está muy presente hoy en día y hacen falta medios para poder solucionarlo que sean efectivas.

La gran mayoría de los afectados sólo denuncian cuando la situación es realmente insostenible o incluso cuando no están en la empresa y pueden tomar cierta distancia con el asunto en sí.

¿Cómo se puede reclamar contra un acoso laboral?

Se puede poner en conocimiento de la Inspección de Trabajo mediante la presentación de una denuncia. A partir de ahí se incoará un expediente en el que la Inspección citará a ambas partes, investigará los hechos denunciados y emitirá una resolución.

Otra medida que se puede adoptar es acudir a la Unidad de Salud Laboral para exponer la situación de acoso que se está viviendo y se emitirá un informe al respecto.

En cuanto a la vía judicial, se puede denunciar penalmente o bien mediante demanda en los Juzgado de lo Social (jurisdicción laboral). En este artículo, nos centraremos en esta segunda vía.

Si el trabajador acosado continúa prestando servicios en la empresa, puede presentar una demanda ejercitando dos acciones:

1ª) Extinción del contrato de trabajo con derecho a la indemnización prevista para el despido improcedente, basada en los incumplimientos graves de la empresa en cuanto a las obligaciones derivadas del contrato de trabajo; y,

2ª) Vulneración de los derechos fundamentales del trabajador, y una reclamación de indemnización accesoria por daños morales y/o daños y perjuicios sufridos.

Si el trabajador ya no presta servicios en la empresa, en caso de haber sido despedido podrá demandar por despido y por vulneración de sus derechos fundamentales o, incluso, sólo por esta última acción.

En todo caso, para que el procedimiento tenga posibilidades de éxito será fundamental poder contar con medios de prueba suficientes para acreditar la situación de mobbing o acoso laboral y sus consecuencias. En este sentido, es importante que quede probada la actuación empresarial que puede calificarse de acoso laboral, los daños morales y/o daños y prejuicios sufridos por el trabajador y, evidentemente, la relación de causalidad entre ambos. Dada la dificultad que suelen entrañar estos casos, siempre cabe la posibilidad de alcanzar un acuerdo mediante conciliación judicial entre ambas partes.

Efectos para la salud

Loly Fernández, la secretaria de Salud Laboral en el sindicato de Comisiones Obreras (CCOO) comenta que la gente poco a poco ha ido perdiendo el miedo a denunciar los abusos de este tipo al encontrarse cansados de recibir un trato tan degradante por parte de la empresa. Muchos hasta ahora evitaban tomar la baja médica cuando estaban enfermos para evitar conflictos con la empresa, por miedo a perder su trabajo.

Gran parte de las situaciones de acoso acaban o han acabado con la dimisión del trabajador. De hecho, el principal problema es la falta de pruebas a la hora de demostrarlo, ya que a menudo es muy difícil conseguir algún tipo de prueba documental o algún testigo.

Para acabar, lo cierto es que de casi 500 denuncias recibidas, solo pudieron actuar en una cincuentena de ella, y eso, por no hablar de todas las personas que aún sienten miedo de denunciar porque temen las posibles represalias.

Sin duda es una realidad aún muy presente que poco a poco va cambiando.

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