Todo trabajador tiene derecho a mejorar su situación dentro de la empresa, organización o administración donde trabaje. En este sentido, puede intentar promocionarse de cara a un ascenso profesional, a fin de acceder a un cargo superior con una mayor responsabilidad y remuneración salarial superior.

Estos cambios dependen mucho del tipo de trabajo y de la categoría profesional que se tenga. Por ejemplo, en una administración pública, está regulado en el Estatuto Básico del Empleado Público y se garantiza la igualdad de oportunidades entre todos los trabajadores, debiéndose adoptar cualquier decisión en esta materia en función de la capacidad y los méritos profesionales.

Promoción profesional

Para el sector privado, está regulado en el Estatuto de los Trabajadores (artículo 24) y en los convenios colectivos.

El artículo 24 dice así:

1. Los ascensos dentro del sistema de clasificación profesional se producirán conforme a lo que se establezca en el convenio o, en su defecto, en acuerdo colectivo entre la empresa y los representantes de los trabajadores. En todo caso los ascensos se producirán teniendo en cuenta la formación, méritos, antigüedad del trabajador, así como las facultades organizativas del empresario.

2. Los ascensos y la promoción profesional en la empresa se ajustarán en criterios y sistemas que tengan como objetivo organizar la ausencia de discriminación directa o indirecta entre mujeres y hombres, pudiendo establecerse medidas de acción positiva dirigidas a eliminar o compensar situaciones de discriminación.

Si un trabajador está interesado en ascender profesionalmente mediante una promoción interna, se recomienda que realice una formación especializada para adquirir los conocimientos necesarios para el puesto de trabajo al que aspira. Una buena predisposición y mostrar mucho interés por sí solos no son garantía de éxito, pero sí que pueden ayudar a que se valore la candidatura más positivamente.

Este tipo de acciones dentro de una empresa ayudan a que los trabajadores se sientan motivados. Es un error muy frecuente en muchas empresas no dar valor a sus empleados, ya que éstos son una parte fundamental para la buena marcha del proyecto empresarial. Tener en cuenta los profesionales que se tiene a cargo y ser capaz de ver lo que pueden hacer es algo beneficioso para ambas partes: por un lado, el trabajador/a se siete valorado y motivado porque se le tiene en cuenta. Y por otro, la empresa hace que sus empleados se sientan parte importante del proyecto y tengan un buen rendimiento profesional que redunde en la buena marcha del negocio. Hay empresas que, por sistema, suelen contratar personal de fuera de la empresa, sin dar la oportunidad de ascender a personal que ya está dentro. Esta puede ser una muy mala política empresarial ya que el conocimiento de que tienen de la empresa trabajadores que lleve años dentro de la misma es un activo muy importante que trabajadores venidos de fuera tardarán años en adquirir. Asimismo, esta política sistemática puede hacer que haya empleados que decidan irse a otra empresa para mejorar su situación laboral, debiendo buscar personal nuevo para cubrir esas bajas.

¿Qué han de tener en cuenta los empresarios para promocionar a sus trabajadores?

Como ya hemos dicho, existen una serie de factores como los méritos o la antigüedad que deben tenerse en cuenta, pero hay otros aspectos:

  • Buena relación con los compañeros: aunque no es un factor claramente determinante, la relación que pueda tener esa persona con sus compañeros de trabajo o de equipo pueden ayudar a ver si tiene las aptitudes necesarias para ocupar un cargo de mayor responsabilidad que requerirá tratar con subordinados.
  • Perseverancia en sus tareas: hay trabajadores que carecen de organización personal y eso se nota cuando tienen que llevar a cargo determinadas tareas que implican ajustarse a un determinado timing. Una persona que deja cosas a medias o que no es capaz de terminar una cosa en el periodo de tiempo marcado, difícilmente podrá ocupar un cargo de mayor responsabilidad.
  • Trayectoria profesional: tanto dentro como fuera de la empresa: ¿qué ha hecho antes? ¿qué formación tiene? Algunos aspectos son interesantes a valorar, si por ejemplo cursó parte de sus estudios en el extranjero con una beca, si ha ocupado cargos de responsabilidad en alguna entidad o asociación, etc.
  • Tener los conocimientos necesarios: Por ejemplo, si el puesto a ocupar requiere viajar al extranjero, el trabajador deberá saber idiomas.

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