No es extraño ver que muchos profesionales deciden dar el paso de ir a buscar suerte en otro país. Las oportunidades se multiplican cuando se cruzan las fronteras, y más teniendo en cuenta que hoy en día la comunicación global permite poder contactar fácilmente con cualquier persona esté donde esté.

Al plantearse esta posibilidad, hay que tener en cuenta principalmente es que, si bien se trata de un gran cambio y de una gran oportunidad profesional, también puede suponer cambios a nivel personal e incluso familiar, ya que dejar atrás el propio país y unas costumbres puede resultar un poco duro al principio.

Consejos para trabajar fuera

Desde el portal Joblers, especializado en empleo internacional, se ofrecen una serie de conejos a tener en cuenta:

  • Piensa bien cuál es tu perfil. Irse para trabajar en algo que no es lo tuyo o que en un breve periodo de tiempo no te permita crecer profesionalmente, puede convertirse en una mala decisión. Antes de tomar cualquier decisión es ese sentido, hay que hacer un pequeño análisis de mercado a fin de verificar cómo está tu profesión en determinados países (si hay trabajo, si está bien remunerado, cuales son las cifras de desempleo en ese sector, etc.). Existen bases de datos que pueden ayudar a obtener ese tipo de información. También es recomendable consultar las ofertas de trabajo en esos países. Si, una vez analizado todo esto, crees que tienes el perfil y que reúnes los requisitos que se solicitan, ¡adelante!
  • ¿Conoces bien el idioma? Una cosa es ir a trabajar “de cualquier cosa” para mejorar competencias lingüísticas. En este sentido, cualquier cosa te podría ir bien: ayudante de cocina, camarero, repartidores de publicidad, etc. La otra muy distinta es ir con la intención de encontrar un trabajo más estable y más adecuado a tu perfil. Si este es tu objetivo, debes saber que el conocimiento del idioma es esencial. Pues, nadie te va a contratar si no eres capaz de desarrollarte bien en el idioma del país, salvo excepciones como puede ser un trabajo muy técnico. Antes de plantearte cualquier paso, evalúa tu nivel de idiomas y delimita aquellos países en los cuales el idioma no sería ningún hándicap.
  • Contextualízate al máximo: cuando tengas más o menos decidido el país al que vas a ir, sería importante tener un buen conocimiento del mismo. Si la intención es pasar una larga temporada, es recomendable conocer los salarios que se pagan,¡ y los precios del transporte, de los alimentos, del alquiler de vivienda, etc. También te es importante informarse de cosas prácticas como pueden ser la posibilidad de abrir una cuenta bancaria, solicitar u a tarjeta de crédito o pedir algún tipo de ayuda pública.
  • Los requisitos legales indispensables: si la idea es ir a trabajar fuera de la Unión Europea, será necesario obtener un visado de trabajo. Estos suelen variar según el país y según el tipo de actividad que se vaya a realizar, por lo que hay que informarse bien antes de tomar cualquier decisión. También es importante informarse sobre los requisitos para homologar titulaciones académicas que puedan ser necesarias para ejercer la propia profesión.
  • Escoger bien las fuentes de información para la búsqueda de empleo para ahorrar tiempo y dinero. Cuando se busca trabajo en el extranjero, existen una serie de portales a través de los cuales se puede encontrar información. Hay que fijarse en estén respaldados por administraciones nacionales o internacionales, o bien que tengan una gran experiencia comprobada en la materia.
  • Adaptar tu CV al país en el que se quiere encontrar trabajo. A nivel europeo existe un modelo internacional (Europass), que sirve para informar de los títulos adquiridos y las certificaciones obtenidas de una forma clara e inequívoca. Es importante que se redacte siempre en el idioma de destino y que si hay algún documento importante a anexar (cartas de presentación, por ejemplo) se adjunte con una traducción.

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