La alcoholemia de un trabajador puede justificar su despido por causas disciplinarias. Concretamente, el artículo 54.1 del estatuto de los Trabajadores prevé que el empresario puede dedicir la extinción del contrato de trabajo en base a un incumplimiento grave y culpable del empleado. Y, en el apartado 2, f) del mismo artículo se prevé como incumplimiento contractual “La embriaguez habitual o toxicomanía sí repercuten negativamente en el trabajo”.

Así pues, cuando un trabajador acude, de forma habitual, a su puesto de trabajo bajo los efectos de bebidas alcohólicas o de drogas, afectando ello a su trabajo, existirá un causa justificada para que el empresario proceda a su despido disciplinario.

Requisitos para el despido disciplinario

Es necesario que concurran los siguientes requisitos: a) Habitualidad; y,     b) Que repercuta en su trabajo.

 

  • Habitualidad:

Si es trata de una conducta aislada o no habitual, ello no justificaría el despido disciplinario. Pero, eso no significa que esa conducta deba quedar impune, ya que el empresario podrá acudir a medidas disciplinarias menos graves que un despido, como puede ser la imposición de una sanción.

  • Que repercuta en su trabajo:

Otro requisito para qure la alcoholemia o la toxicomanía puedan justificar un despido, es que tengan incidencia en el trabajo. Si ello no se produce, el despido no quedaría justificado. Si bien, como ya hemos señalado, ello no obstaría para que el empresario pudiera sancionar la conducta del trabajador.

Procedimiento para el despido disciplinario

En caso que el empresario entienda que el trabajador acude de forma habitual en un estado de embriaguez o toxicomanía repercutiendo negativamente en su trabajo, puede decidir proceder al despido disciplinario del trabajaor. Para ello, deberá entregarle una carta por escrito comunicándole el despido y la fecha en efectos del mismo, y explicando de forma clara y suficiente las cauas en las que se basa dicho despido. Si el trabajador decide impugnar judicialmente el despido, el empresario tendrá la carga de probar las causas del despido disciplinario. Por tanto, si las partes no llegan a un acuerdo previo, se celebrará un juicio en el que el empresario deberá aportar pruebas que acrediten que el trabajdor acudía de forma habitual en situación de embriaguez o toxicomanía y que ello repercutía negativamente en su trabajo.

Si el Juzgado entiende probadas las causas, declarará el despido procedente. En cambio, si no las entiende probadas, declarará el despido improcedente o, según los casos, el despido nulo. Ambas partes podrán recurrir la sentencia del Juzgado.

En conclusión, queda claro que la alcoholemia y la toxicomanía pueden justificar un despido disciplinario, pero será necesario que además concurran unos requisitos que la ley establece como necesarios para que sea un despido procedente.


Daniel Martínez Benito

Abogado laboralista de MARBEN ABOGADOS

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